Alberto Bono

Fue un talentoso artista, que supo destacarse en la música y la pintura. Su obra trascendió y llegó a Europa. Fue declarado Ciudadano Ilustre de Rosario, su ciudad natal. Vivió en el barrio Arroyito… y era hincha de Central.

Alberto Bono nació en Rosario, en 1943. Falleció el 20 de octubre de 2010. Su vasta obra tiene dos líneas fundamentales: la música, a través del bandoneón, y las artes visuales, a través de la pintura.

 

Debutó como bandoneonista a los 14 años, haciendo una presentación en la confitería “El Cifré” de su ciudad natal. Desde ese momento el artista recorrió la Argentina y el mundo entero con su música y su obra pictórica.


Vivió 10 años en Europa en relación a su arte y las giras artísticas, y a pesar de la distancia geográfica con su ciudad natal y su familia, el amor a éstos lo acompañó siempre y le llevó a escribir poemas que reflejan ese sentimiento nostálgico y, también, la propia historia del artista: partir a otros puertos con su propio arte, llevarlo por el mundo y dejar en cada lugar lo mejor de sí, de la música rioplatense y de la ciudad que lo proclama como uno de sus artistas más valorados, queridos y respetados.  Durante sus dos lustros en el viejo continente, en España el Ayuntamiento de La Coruña lo contrató como director del Grupo Argentino de Tangos para las fiestas de María Pita 1995. Ese mismo año con el Trío Argentino de Tangos acompañó al Cholo Aguirre en una gira por España.


Aclamado por la crítica, posicionado como uno de los grandes artistas del tango argentino, Alberto Bono ha realizado innumerables giras, compartiendo el escenario con figuras de la música, el teatro y el cine, y en 1998 fue invitado por Mario Corradini para grabar en Italia un CD dedicado a Astor Piazzolla: “El Tangonauta”.


Así reflejaba el propio Bono, su vivencia en Europa a modo de anécdota: “Cuando en el 97 mi hijo hizo un CD fuimos a España y me quede 6 meses allá. Me olvide de algo muy importante que me había hablado Mario Corradini, autor muy conocido, para hacer con él una gala en Ancona, en la costa del Adriático italiano.  Llego el día y yo en España. Con tanto pintar y tocar el bandoneón, me había olvidado. Me llama mi sobrino que vivía cerca de Mario y me cuenta ya no había tiempo para llegar. Me salvó un flautista que estaba de paso. A todo esto, Ancona empapelada con mis afiches y yo en España.

Después de esto ¿qué pasó? Hablo con Mario y me dijo: “Flaco vos sabés como me gusta tu música, el tango que hacés. Yo te perdono, siempre y cuando vengas a Italia y grabes con mis músicos y yo el Tangonauta dedicado a Piazzolla”.
Fue un gran disco. En el estreno estuvo Laura Escalado. Fue fantástico. Grabe el tema y lo puse en mi película "Cuando habla el corazón". Me dejó hacer lo que yo quería siempre con el fondo de su música.
Después Corradini vino a dar conferencias de musicoterapia, que es lo que él hace y se llego a Rosario a visitarme ¿Qué amigo, no?”

 

Fue nombrado por el Honorable Consejo Deliberante artista destacado de la ciudad de Rosario y el mural de la Casa del Tango de dicha ciudad es de su autoría en el año 2006. Además, Fue figura representativa de las “II Jornadas Metropolitanas de Tango Rosario 2006.

 

Su obra pictórica se encuentra en colecciones privadas de Francia, Inglaterra, Japón, España, Canadá, Estados Unidos, Brasil, Chile, Uruguay y Argentina. Realizó  trabajos con motivos religiosos para el Episcopado de Rosario, que hoy se exponen en el seminario “San Carlos Borromeo”. La Municipalidad a modo de agasajo, obsequió trabajos de Bono al Presidente de la República de Italia y al Cónsul de España. En 2004 fue convocado para la ilustración pictórica de la obra de Piazzolla y Ferrer: “María de Bs As”.En abril de 2006 se le pidió la realización de un mural en “La Casa del Tango”. A fines de 2006 se estrenó el mediometraje “Mariposas de Colores” donde cuenta parte de su vida. En 2007 realizó una muestra en “Bien Porteño” espacio cultural de Tango de Capital Federal. Participó de la muestra colectiva en homenaje a los 50 años del Monumento a la Bandera. En 2008 se exhibieron sus trabajos en “Edea Art Gallery” en Capital Federal. Invitado especial de “Eniarte 2008” en el Palacio San Miguel (BsAs).

 

El 20 de octubre de 2010, a los 67 años, Antonio Bono falleció en la ciudad que lo vio nacer, después de soportar una larga enfermedad. Alberto Bono se inspiraba en el tango. Desde su casa de Arroyito, sentía las mariposas de colores que significaban el universo pictórico del Tango, múltiples colores que alguna vez le asombraron en le obra de Quinquela Martín.

 

Alberto Bono alguna vez en declaraciones  periodísticas dijo: “El tango tiene una forma muy especial… y hasta el baile es especial, la forma de mirarse, de tomarse, de verse… y hasta el modo de los silencios, teniendo en cuenta todos esos detalles y la forma en que se crea este ritmo. Fueron los elementos necesarios para que el corazón se fuera llenando de tango y con los años llenando de Mariposas el alma”.

 

Esa pasión de Alberto Bono quedará plasmada a la vista de todos los que se acerquen a La Casa del Tango, donde un mural suyo corona el escenario y que lo incluye como integrante de la comunidad tanguera de Rosario. Bono donó esa pintura a la ciudad, y para hacerla trabajó durante tres meses en el reciclado edificio de la costanera rosarina.



Así lo recuerdan


A continuación, un escrito de su amigo Buqui Vatalaro en el sitio “Argentina es Tango” en el que recuerda la vida del artista a modo de homenaje:


In memoriam…


Al Flaco le gustaba el champán y el vino tinto, no cualquier champán, no cualquier vino tinto. Por eso en la mañana, entre semana, se venía de Casiano Casas a reunirse conmigo cerca del mediodía en El Cairo para tomarnos un Valmont y conversar tangos.


A veces, que no fueron muchas, debo decirlo, almorzábamos también. Y digo que no fueron muchas las veces porque al Flaco, que siempre tuvo ideas raras, ideas nuevas, diferentes, como buen artista, se le dio por partir antes de tiempo, mirá vos, toda una macana, y ¿sabés qué?, me dejó acá, solito y solo, colgado del pincel, porque cuando apenas comenzábamos a tomarle el gustito a la rutina a él se le ocurrió volar, qué se yo, irse, mandarse a mudar a otros escenarios. Eso sí, todas las veces no hubo manera de apartarlo de la idea de correr detrás de un asadito en algún restaurante del centro. Y hasta en la orilla del río comió con nosotros, los muchachos: siempre que el frío amaine y el sol caliente un poco, decía, pobre Flaco. Tenía que cuidarse el Flaco. Por eso, nada de frío, de lluvia, a puro sol vivía. Ni chinchulín, ni mollejitas, él era la carne asada al punto justo, o el churrasquito las más veces, con su infaltable ensalada de rúcula y parmesano, y el toque sutil de la oliva y el limón. 


Y el Flaco hablaba, ¡cómo hablaba el Flaco!, hasta por los codos hablaba. Pero, ojo, ojito che que no hablaba cualquier cosa, hablaba interesante el Flaco, encantador. Una vez, entre tantas palabras ordenadas en fila, me dijo: “Buqui, no importa si el artista es bueno o malo, excepcional o mediocre, talentoso o no, lo que importa al artista para que su obra tenga éxito, para que se valore lo que hace, es ser famoso, nada más que ser famoso, acordate de esto”.
Y yo me recuerdo siempre de esto, sus palabras, que una vez me dijo el Flaco. Y cuánta razón había en ellas.


Ahora que ya no lo tengo hace un año, pues hace un año que se me fue de gira sin avisar, lo extraño tanto que no me lo puedo sacar de la cabeza. Si hasta su número quedó grabado a fuego en mi celular, y su dirección de correo que no me atrevo a borrar. Y no me lo puedo sacar de la cabeza por dos motivos que ya son impulsos a esta altura: porque era un gran amigo, de esos que no se empardan, compinche y compañero, un hacedor de aventuras, noctámbulo, vivaracho, enamorado de la vida; y porque era un gran artista. Tenía por costumbre serlo. Y tan bien lo era, ARTISTA, dicho así, con mayúsculas y letra de molde, que era de lo mejor... dejame decirlo así: el Flaco era el mejor.


Y no solamente lo extraño a él, ¡qué, bah!, está claro que extraño también verlo pintar sus cuadros, porque yo lo vi pintar con estos ojos, esas pinturas maravillosas, óleo y acrílico, color y movimiento; y echo de menos también, ¡cómo no hacerlo!, aquel sonido formidable, emblemático y fatal del bandoneón. Ese rezongo preciso de su “Doble A”, asmático sonido de un fuelle que, al oírlo, me hacía temblar como hoja en otoño, penetrando mis nervios, nervios que pendían de un hilito y, haciéndome un pozo en alma, se me aflojaban las patas cuando sus dedos blancos y largos, dedos llenos de huesos, empezaban a teclear el nácar, cuando a sus dedos caprichosos se les daba por tocar “Nieblas del Riachuelo”, o “Adiós Nonino”.


¡Las noches que habré ido a escucharlo tocar en algún piringundín de Pichincha! El Flaco se acomodaba en el centro de la escena, cazaba el fuelle, se lo ponía en la falda, cerraba los ojos, y empezaba poquito a poco a acariciarlo como si de las piernas de una mina se tratara.


Imaginátelo así, hacé la prueba, intentalo, imaginátelo así, ahora cerrá vos los ojos y pensá en su figura, en esa estampa de Jesusito que tenía. De un Jesusito cargando con su propia cruz, no de otro. Maldito enfisema. Muy flaco, muy alto, y aquella blanca lividez, y su boina negra, corona de espinas.


Y si hablamos de piernas de mujer, te pregunto a vos compañero, pero decime la verdad: ¿quién sino el Flaco había en este mundo para pintarlas mejor y más lindas?, pintar esos muslos, esas pantorrillas, esos tacos altos aguja pisando suelo cabaretero, haciendo firuletes sobre un parqué ya lustrado mil veces antes, con mil suelas de otros zapatos. Y si no me creés compañero, si pensás que exagero, te lo digo a vos que me estás leyendo, sí a vos te digo, yo te aseguro que no, que no exagero ni un cachito cuando te cuento que el Flaco pintaba las piernas de mujer más asombrosamente bellas que vos y yo hayamos vista en esta vida, o iremos a ver en otra.

 

 

¡Ay, Flaco!, en qué gorrión estarás ahora viviendo, ilusionándote, volando como un loco lindo, saltando nervioso las ramas, de árbol en árbol, queriendo picotear algunos sueños propios y otros ajenos, qué se yo, andando por acá, en tu ciudad, de aquí para allá, en esta Rosario que te vio nacer, y que te vio morir a la vuelta de la esquina, cerca de casa, en la ochava donde estaba el bar aquel en el barrio norte, una mañana de octubre. Era primavera ¿te acordás?, cuando te vio morir tu ciudad, ciudad canalla, como canalla fuiste vos, Flaco, agarrado a tu bandera.


Ahora sí, déjame que te diga una cosa, aunque no te guste te la voy a decir igual, cortita y al píe, Flaco, y no me importa nada que te pongas colorado: “no habrá otro igual, escúchame bien, como vos no habrá otro igual”.



 

Tanguero Canalla


Alberto Bono no solo es recordado por su música y sus pinturas. El “flaco” era rosarino, vivía en el barrio de Arroyito y era hincha “Canalla”. Por eso, vale la pena homenajear desde este espacio la vida y obra de otro de los afamados simpatizantes de Rosario Central que trascendieron en su ámbito de trabajo, en este caso, en el ámbito artístico.

 

-El texto recopila datos de los sitios “Una noche en Praga”, “Todo arte es memoria”, “ArgentinaTango.es” y un artículo del Diario “El Ciudadano”.





Rosario Central Godoy Cruz
Lunes 23 de Octubre del 2017 - 18 Hs TV - Córdoba -
Rosario Central Atlético Rafaela
Viernes 20 de Octubre del 2017 - 21 Hs TV - Gigante de Arroyito - Arbitro: Pablo Díaz
Rosario Central 1 Argentinos Juniors 3
Sábado 14 de Octubre del 2017 - 14.05 TV - Gigante de Arroyito - Arbitro: Pablo Echeverria
Atlético Rafaela 0 Rosario Central 1
Miercoles 04 de Octubre del 2017 - 21.10 TV - Rafaela -
San Martin (SJ) 3 Rosario Central 1
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Rosario Central 1 Boca Juniors 0
Miercoles 27 de Septiembre del 2017 - 21.10 TV - Mendoza - Arbitro: Fernando Rapallini