Angélica Gorodischer

Es considerada una de las tres mejores escritoras dentro de la ciencia ficción hispanoamericana. Ha recibido numerosos reconocimientos durante su carrera y ha sido declarada Ciudadana Ilustre de nuestra ciudad. Porteña de nacimiento, pero rosarina ‘por adopción’, es hincha Auriazul.

Nacida en Buenos Aires el 28 de julio de 1928, pero rosarina ‘por adopción’, Angélica Beatriz del Rosario Arcal, es una destacada escritora, considerada como una de las tres más importantes dentro de la ciencia ficción en Hispanoamérica. Aunque ha publicado libros muy diversos, es más conocida por su obra de ciencia ficción. Tanto sus relatos como sus novelas, entre las que se encuentra Kalpa Imperial (un ciclo cuya primera parte fue publicada en 1983, y cuyos dos volúmenes se publicaron conjuntamente en 1984) le han ganado la admiración de los lectores.


Sus padres, el comerciante Fernando Félix Arcal y la poetisa Angélica de Arcal, se habían casado en 1924 y se habían mudado de Rosario a Buenos Aires. En 1931 nació su hermana Ana María. En 1936 la familia regresó a Rosario. Rodeada de libros, de niña ya quería ser escritora.

 

En 1948 contrajo matrimonio con el arquitecto Sujer Gorodischer, siendo entonces su nombre de casada, Angélica Gorodischer, el que elige para publicar. Hizo sus estudios en la Escuela Normal No. 2 de Profesoras en Rosario. En la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional del Litoral empezó a cursar una carrera, que abandonó para dedicarse a su familia. Trabajó de bibliotecaria en una editorial médica.

 

En 1963 se quedó con el primer premio del Club del Orden, que le significó la publicación de su primer libro, Cuentos con Soldados (1965). En 1964, gracias al cuento “En verano, a la siesta y con Martina”, la escritora argentina ganó el Concurso de Relatos Policiales organizado por la revista “Vea y Lea”. Un año después, obtendría un nuevo galardón, el Premio de la Editorial Club del Orden de Santa Fe por “Cuentos con soldados”.

 

Con el paso del tiempo, la obra literaria de Angélica Gorodischer fue aumentando su volumen con títulos como “Trafalgar”, “Kalpa Imperial”, “Mala noche y parir hembra”, “Jugo de mango”, “Las Repúblicas”, “Fábula de la virgen y el bombero”, “Técnicas de supervivencia”, “La noche del inocente”, “Esas malditas mujeres”, “Locas por la cocina” y “Cómo triunfar en la vida”, entre otros. Además, en materia de reconocimientos, también sumaría los premios Konex (Diploma al mérito en la categoría Letras: ciencia ficción), Emecé (por “Floreros de alabastro, alfombras de Bokhara”), Sigfrido Radaelli como Mejor Libro de Narrativa por “Mala noche y parir hembra” y el Premio Poblet a la Mejor Novela por “Kalpa Imperial”.


Angélica Gorodischer organizó tres simposios sobre creación femenina en Rosario: El primero, bajo el título «Encuentro Internacional de Escritoras» en 1998, el segundo en 2000 y el tercero en 2002. Ha dado más de 350 conferencias, sobre todo sobre literatura fantástica y sobre escritura femenina. Además, desde 1967 ha sido miembro de jurados de diversos premios literarios en Argentina y en otros países.


En 2003 se publicó la traducción al inglés de Kalpa Imperial, realizada por Ursula K. Le Guin, máxima figura femenina de la ciencia ficción anglosajona. La historia del legendario imperio que le valiera el reconocimiento de los lectores de habla hispana, también le ganó admiradores entre los lectores y especialistas de habla inglesa. Al año siguiente, fue convocada para participar del III Congreso Internacional de la Lengua Española, realizado en Rosario.


A la numerosa cantidad de premios recibidos a lo largo de su carrera como escritora, se le suman los reconocimientos de Ciudadana Ilustre de Rosario en 2007 y de Personalidad Destacada de la Cultura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en 2012. Sin dudas, una personalidad destacada por donde se la mire.



El perfil de la escritora


Más allá de sus obras literarias, a partir de este escrito pretendemos dar a conocer aspectos de la personalidad de Angélica Gorodischer. Para ello, citaremos una entrevista realizada por Sandra Becerril (año 2007), en la que la escritora habla cómo empezó en este rubro, cuáles son sus inspiraciones y cómo ve la actividad literaria en la actualidad, entre otros temas.

 

¿Cómo se autodefine, Angélica, escritora?


Soy narradora, eso es todo. Sostengo que he venido a este mundo a contar, contar aventuras, peripecias, acontecimientos maravillosos, horribles o espectaculares. Narradora, eso es lo que soy.


¿De dónde surge su deseo de escribir?


Nací entre libros. Eso no parece haber sido determinante porque muchas escritoras, muchos escritores, no tuvieron ese privilegio y sin embargo hicieron una obra considerable. Pero en mí sí fue de primera importancia.


¿Cuáles fueron sus primeras aproximaciones a la literatura?


Esto se conecta con la pregunta anterior y su respuesta. Los libros fueron mis primeros juguetes. Fueron mis amigos, mi refugio, parte importante de mi vida. Sin saber aun leer, pasaba las páginas de los libros y miraba las "figuritas", que eran las reproducciones de los cuadros de Goya, Velázquez, Claude Lorrain, Murillo, Cézanne. Y a los cinco años me pasó lo más extraordinario de mi vida: aprendí a leer. De ahí en adelante leí todo todo lo que me caía en las manos y especialmente los libros que me habían prohibido, por supuesto.


¿Es verdad que existe la inspiración?


No, no existe. Lo que existe es el trabajo. De inspiración siempre se ha hablado: el estro, las Musas, etc. Bueno, eso de las Musas me lo creo. Es la pura verdad. Cuando un señor necesita inspiración llama a las Musas y ahí llegan, las nueve, divinas, vestidas de gasas transparentes, sandalias doradas, recién salidas de la peluquería, manicuradas, perfumadas, y le dictan maravillas al oído. Cuando una escritora las llama, tardan en venir y cuando llegan, nada de gasas ni de Chanel número cinco. Vienen en chancletas, con ruleros, con el delantal de cocina lleno de manchas de las milanesas, apuradas, con el plumero en esta mano y los guantes de goma amarillos que siempre tienen este dedo roto: A ver, qué te pasa, qué pavada estás escribiendo, dale, que tengo mucho que hacer. Pero se portan bien y le dictan maravillas a una. Después nadie hace caso de eso, pero así es la vida de las escritoras. A veces son muy pero muy buenas, peeeeero... se les reconocen méritos y no prestigio. La prueba es el boom latinoamericano. No hubo boom para las mujeres, no hubo mujeres en el boom y eso que por ejemplo Clarice Lispector (no digamos Armonía Somers) escribe mucho mejor que Vargas Llosa (¿leíste ese asunto de la chica traviesa? ¡Ay, Dios mío!). Bueno, que la inspiración no existe pero las Musas son buena gente.


¿A qué escritores admira? ¿Con quién le gustaría trabajar?


A Borges, a Balzac, a Virginia Woolf, a Clarice Lispector, a Shakespeare, a Kafka, Le Guin, Dick, ¡ufff!, qué mescolanza. Pero bueno, es que una va cambiando y va admirando a veces a unos a veces a otros. Eso sí, siempre hay uno, dos, tres, que sobreviven a los años y a los gustos, a las catástrofes y a la felicidad. Schlink por ejemplo; Kawabata por ejemplo, pero el gordo señor de Balzac se mantiene ahí, un poco a la sombra y me mira con una
sonrisita y un guiño.


¿Existe alguien a quién hubiera querido conocer y no ha podido?


No. De los contemporáneos no tengo mayores curiosidades, y los otros, ay, están fuera de mi alcance.


De la cantidad de géneros que ha cultivado con su literatura, ¿cuál es aquel que más la ha cautivado a usted?


Es que yo no me apego demasiado a eso de los géneros. La narrativa fantástica deja una marca muy profunda en lo que una escribe, de modo que yo no puedo decir que soy realista ni que soy fantástica cuando escribo. Atención, nunca escribí un poema, nunca, ni a los dieciséis años cuando todo el mundo escribe poemas, generalmente de amores contrariados. Pero en narrativa, una mezcla que me encanta. Todo sirve, todo me cautiva, todo es
útil cuando una está en "estado de novela".


Con cada publicación, nos sorprende más con los cambios que encontramos en su obra. Estos, ¿surgen sobre la marcha? ¿Son planeados?



Surgen, vienen solos. No me propongo nada. Se me revela algo, una frase, un olor, una vieja película, algo que oí en el supermercado, y ya viene con sus palabras y viene con su mistura de géneros y siempre, por suerte, eso es diferente de lo que vengo escribiendo hasta el momento, ¡Qué dicha!


¿Nos puede hablar un poco sobre su proceso de creación?


Me parece que no. Es algo muy misterioso y que no me interesa desentrañar. Hay que escribir en estado de inocencia, como decía Borges. Escribir para escribir, escribir para contar. Hago una primera versión, directamente en la computadora. Corrijo, reescribo, corrijo, vuelvo a escribir, y cuando todo está terminado, empiezo de nuevo desde el primer renglón hasta el último.


¿Qué consejo le daría a aquellos nuevos escritores que desean continuar la línea de fantasía en sus obras?


Decidan la línea que decidan, siempre hay algo ineludible: leer, leer, leer, no cansarse nunca de leer. Y leer a los grandes. Para los menores, que a veces son encantadores y hasta le dan a unas ganas de escribir, para esos siempre habrá tiempo. Lean a los grandes que son los que nos enseñan a escribir. Y no lean jamás pero jamás libros de autoayuda ni best sellers.


¿Cómo encuentra la situación de las mujeres escritoras en la actualidad?


Como siempre. Las cosas no han cambiado mucho. Nos publican, nos buscan para publicarnos. Dicen ¡Ah, cuánto escriben las mujeres! Pero se refieren, claro a esos casos de señoras que escriben sobre otras señoras que sufren mucho y que son ex-cep-cio-na-les y al final terminan locas o castigadas o muertas o vaya a saber. De eso hay mucho y no sirve para nada. Pero Gambaro y Barros y Cavalccante y Heer y Le Guin y tantas otras son nombres que no deben confundirse con los de las antedichas señoras. Como dije antes, no nos corresponde, parece, el prestigio. Debe ser porque los escritores no leen a
las mujeres.


¿Qué opina de la crítica literaria?


No opino nada. No le creo, no me importa. Me encanta si me trata bien, la paso por alto si me trata mal, pero la olvido a los cinco minutos. Y sin embargo... sin embargo creo que bien hecha, bien hecha para el público, no sólo para la academia y para los otros críticos, puede ser muy útil.


Porteña….pero identificada con Rosario Central

 

Pese a haber nacido en Buenos Aires, Angélica Gorodischer vive en Rosario desde su infancia, y por ello no solo está identificada con la ciudad, sino también con el club de Arroyito. Previo a la realización del III Congreso Internacional de la Lengua Española que se desarrolló en “La Cuna de la Bandera” sugirió que el evento debería hacerse en el estadio Gigante de Arroyito y así lo explicaba en una nota que le realizó Página 12 en noviembre de 2004:


Y hoy es una de las caras visibles del congreso para Rosario. A ella no le molesta ser una celebridad a la que los canallas (simpatizantes del club Rosario Central) le agradecen por la calle haber dicho que el Congreso de la Lengua debiera hacerse en un lugar tan popular como esa cancha de fútbol, para que todos pudieran acercarse. “Me encanta ser una celebridad, porque soy una exhibicionista. Me hubiera gustado ser prima donna, una estrella, ese tipo de cosas” >>


- El texto recopila datos de los sitios “Poemas del alma”, Revista Ñ, el blog de Sandra Becerril y la página Wikipedia de Angélica Gorodischer.





Rosario Central 1 Nob 0
Domingo 10 de Diciembre del 2017 - 17 Hs TV - Gigante de Arroyito - Arbitro: Néstor Pitana
Rosario Central 1 Boca Juniors 0
Domingo 26 de Noviembre del 2017 - 21.30 TV - Gigante de Arroyito - Arbitro: Patricio Loustau
Talleres (CBA) 0 Rosario Central 1
Domingo 19 de Noviembre del 2017 - 21.30 TV - Córdoba - Arbitro: Jorge Baliño