Historia del Club

Central estaba orgulloso de sí mismo, faltaba ya poco tiempo para que se consagrara campeón. En el período que abarca de 1908 a 1914, el clima tenso que rodeaba al fútbol no empalidecía la fuerza del equipo centralista que día a día se iba acrecentando. El club mostraría su carácter firme tomando decisiones fundamentales para su historia posterior. Siempre hacia a delante, iba derrumbando cada obstáculo que se le presentaba o que le impedía demostrar sus cualidades. Ya por aquella época, el equipo centralista estaba colmado de personas que, con fervor, amaban los colores azul y oro, y hasta límites exagerados luchaban por defenderlos ante las palabras de personas ajenas a esa pasión. Los años que se avecinaban mostrarían a una institución que, con voluntad y decisión, podía llevar a cabo cualquier cosa que se propusiera.
Central, campeón invicto

Corría el año 1908 y a Central le faltaba demostrar una sola vez más que era, indiscutiblemente, el campeón invicto de ese año. Y lo demostró: el 11 de octubre se jugó el encuentro pendiente entre Argentino y Rosario Central, con la victoria del equipo auriazul por 4 goles contra 1. Su superioridad en esta competencia era incuestionable. Lo mostraban claramente las goleadas obtenidas, que le significaron precisos triunfos en la mayoría de los partidos. Como si esto no fuera bastante, su equipo de segunda obtuvo la Copa Santiago Pinasco. Y, sumando alegrías, ese mismo año se incorporó como zaguero Ignacio Romeo Rota, proveniente de Buenos Aires, quien formaría una pareja de zagueros inolvidable junto a Zenón Díaz. El equipo invicto estaba formado de la siguiente manera: Winn; Z. Díaz y Grant; Wilson, Mackenzie y J. Díaz; Green, Corti, Hayes, Vázquez y Santucho; delantero derecho Recanzone e izquierdo Paling.

El año1909 comenzó con cambios para el club auriazul. Luego de la presidencia del reelecto Sr. Scrivener, asumió el Sr M. Green y lo acompañó en la secretaría el Sr. Quinteros. Mientras tanto en el equipo también ocurrían modificaciones: el jugador Rota reemplazó a Wilson en la línea media y debutó Pablo Molina de puntero izquierdo en lugar de Paling. De esta forma se inició Molina, que pronto pasaría a ocupar el puesto de medio zaguero. Ese jugador de talla extraordinaria sería llamado, más adelante, para integrar los combinados nacionales. El 29 de junio Central jugó un partido contra Provincial y lo goleó con 6 tantos contra 0.

 


Harry Hayes desvía un penal, más tarde se clausura la cancha auriazul


El año parecía haber comenzado tranquilo, pero sucedió un hecho que desalentó a los jugadores auriazules. El 18 de julio se jugaba un encuentro clave ante Newell’s por la copa de Honor. Ganó el equipo rojinegro 3 a 2, pero ese no fue el hecho más desagradable. En la etapa final del partido con tres goles por parte de Newell’s y dos del equipo centralista –faltando un minuto para terminar el match– Harry Hayes desvía un penal. Su desconsuelo fue tremendo. En los vestuarios –una vez terminado el partido– cuentan que Zenón Díaz quería quemar la ropa deportiva.

Semanas más tarde –exactamente el 8 de agosto– se jugó la revancha, esta vez por la copa Vila. Había llovido intensamente por la mañana y la cancha de Talleres estaba hecha un lodazal. Volvieron a ganar los ñulistas por 3 a 2, pero Rosario Central quedó muy disconforme con el desempeño del árbitro Mariano Reyna. Como consecuencia de la indignación de los jugadores y de los hinchas se produjeron graves incidentes que terminaron con la cancha auriazul clausurada. Como castigo, la Liga anunció que deberían jugar, de ahora en más, en la cancha de su adversario y en caso de que esta no estuviera disponible, Central debía hacerse cargo de los trámites para conseguir un terreno neutral. Esta era la primera vez que se clausuraba una cancha en la historia del fútbol rosarino. El 26 de setiembre, Rosario Central, volvió a jugar con Newell’s por la copa Vila, pero como claramente su racha ese año no estaba a su favor, nuevamente perdió por 2 a 0.

Qué pasaba en 1910

Llegó el año 1910. Se conmemoraban los cien años de la Revolución de Mayo y la ciudad estaba de fiesta. Para mayor algarabía, se festejaba también el cincuentenario de la instalación de la primera municipalidad rosarina. Se vivían tiempos festivos. Por el cielo comenzaban a correr unas especies de manchas desesperadas que burlaban la gravedad increíblemente. Se llamaban aeroplanos, y estaban en boca de todos. Por entonces, se corría la noticia de que un señor Newbery el año anterior había volado en un... ¡globo!, “El Huracán”, y que había recorrido en una hora y siete minutos el trayecto hasta Zavalla. La ciudad estaba creciendo, seguían llegando numerosos barcos cargados de inmigrantes que se acomodaban en conventillos o casas de vecindad. Las calles se llenaban de caras nuevas que, emocionadas, observaban crecer al municipio. Se construyeron por ese entonces el Monumento Nacional a la Bandera, la Biblioteca Argentina, el Hospital Centenario y abría sus puertas la Escuela Normal de Maestras Nº 2. Los medios de transportes crecían para permitir a los ciudadanos viajar hasta distancias más lejanas y de esta forma Rosario se ensanchaba cada día más. La municipalidad encaró la construcción de un viaducto que permitiera hacer entrar los trenes por avenida Belgrano. Y –como si todos estos cambios no alteraran ya la vida de la gente– la locura aumentó con una catastrófica noticia: el mundo chocaría contra el cometa Halley. Las familias, asustadas, corrían a las terrazas para observar, paradójicamente, “el fin del mundo”. Pero el apocalíptico anuncio no se cumplió y la vida de la gente retornó a su transcurrir habitual.

 


Sospecha de soborno


Como un espejo que reflejaba la vida de la ciudad, el fútbol mostraba también un devenir precipitado. Rosario Central, con un nuevo presidente –el señor F. W. Puplet, uno de los buenos jugadores del equipo auriazul– , sufrió por esas fechas varios incidentes que pusieron en juego su confianza en la Liga Rosarina y terminó con la paciencia de todos los amantes del club. Cerca de mayo de ese año sucedió un incidente de dudosa moralidad deportiva que aumentó la rivalidad entre auriazules y rojinegros. Comenzaron los rumores acerca de un soborno al jugador centralista Lorenzo Hulme por parte de dirigentes de Newell’s Old Boys en un partido clásico. La Liga –para aclarar este bochornoso suceso– citó al jugador Hulme, a un dirigente de su club y a un delegado de la institución acusada para una reunión del consejo directivo el 1º de junio a las 9 p.m., en la calle Entre Ríos 139. Después de charlas y discusiones –terminada la reunión– la Liga no estaba en condiciones de probar nada. Entonces, el presidente de la misma, el Dr. Claudio L. Newell, declaró –oficial y públicamente– que ningún jugador, ni socio, ni miembro de Newell’s Old Boys había intervenido en el caso Lorenzo Hulme.

Los centralistas se ponen impacientes

La resolución del problema no dejó conforme a los simpatizantes de Central que manifestaron su descontento en los partidos posteriores entre su club y el rojinegro. En julio se organizó el primer encuentro del año entre los dos grandes rivales. Triunfó Newell’s 3 a 0 y la hinchada auriazul se puso furiosa. Comenzaron los golpes y el desorden se generalizó, hasta que los escuadrones de seguridad tuvieron que intervenir para que la revuelta no terminara en una catástrofe. Sin embargo, la batahola terminó con unos cuantos heridos. La impaciencia aumentaba día a día y los partidos se hacían cada vez más violentos. El 18 de setiembre –en un encuentro con Tiro Federal– los auriazules perdieron la calma ante un hecho realmente desagradable y se reivindicaron contra el árbitro de ese partido. A los once minutos, Jones –jugador centralista– había anotado un gol para su equipo, lo que había levantado el ánimo de los hinchas. A muy poco de terminar el primer tiempo, el puntero izquierdo de Central, Woodward, tomó un corner. La pelota se elevó por el aire –muy cerca del golero tirolense– cuando el árbitro Rivera hizo sonar el silbato, y ésta entró con fuerza al arco contrario. Como era de esperar, el referí no aceptó el gol. La hinchada gritaba a más no poder, mientras su impaciencia crecía a ritmo vertiginoso. Los simpatizantes de Central dudaban de que fuera casualidad toda esa cantidad de infortunios que venían acompañando al club desde hacía bastante tiempo.

En el segundo tiempo del partido, un jugador de Tiro Federal logró el empate. Ahora sí, terminaba el encuentro en igualdad de tantos, y con un gol de Central invalidado. Esa injusticia no podía quedar así. El público centralista no aguantó su furia y se fue contra el árbitro, para agredirlo, pero Rivera consiguió eludir el ataque y la contienda no pasó a mayores.

Sin embargo, la mala racha continuó en el siguiente clásico –jugado el 2 de octubre–, que lo ganó Newell’s por 2 goles contra 1. El partido tuvo varios inconvenientes que aumentaron la incertidumbre de los espectadores centralistas. Al jugador Harry Hayes le hicieron dos faults consecutivos, el segundo dentro del área, y poco después el árbitro cobró penal a favor de Central, pero éste no logró convertirlo. Poco antes de finalizar el partido, Hayes anotó un espectacular tanto, pero fue anulado. Nadie entendió muy bien las razones, pero el referí anunció que al picar la pelota Hayes había cometido hands. Todo fue muy confuso y jugadores e hinchas se retiraron consternados.

De esta forma terminó 1910. No fue un buen año para Central y todo lo ocurrido acrecentó el resentimiento hacia la Liga. Tampoco el año 1911 fue de los mejores para el club auriazul, que fue superado nuevamente en los clásicos por Newell’s Old Boys. En ese año, Rosario Central, cambió de presidente. Fue elegido entonces el Sr. A. Ortelli, que continuaría en ese puesto hasta el año siguiente y sería reelecto para el período 1914-1915.

El fútbol en los medios

Por aquella época, el periodismo comenzó a interesarse por el fútbol de una manera formidable. Por las mañanas, los fanáticos del deporte podían deleitarse con las columnas que publicaban los periódicos locales. Los nuevos acontecimientos de ese juego ya tan popular accedían rápidamente a cualquier hogar que comprara el diario del día. Cuando se jugaban partidos importantes, aparecían impresas en los periódicos hasta tres columnas repletas de jugosas noticias que interesaban a la mayoría de la población. A veces, aparecía también alguna que otra foto en blanco y negro, que había que observar con mucho esfuerzo para poder distinguir a los personajes registrados en esos precarios “pictures”. A medida que el juego iba abriéndose paso en la vida de la ciudad, llamaba más la atención de los comentaristas, que dedicaban horas de su tiempo a investigarlo.

Más Discrepancias con la Liga

Entre los hechos que acaparaban la atención de todos, se encontraba el discutido tema de la rivalidad Central-Newell’s. Las frecuentes discrepancias entre estos dos equipos habían influido en el desarrollo normal del fútbol rosarino, teniendo en cuenta que ya hacía bastante que el campeonato de primera división se definía entre estos dos clubes. Las disputas creaban una situación bastante complicada que pronto iba a tener su desenlace en un hecho contundente. La Liga comenzaba a tomar cartas en el asunto. Acusaba a Central de revoltoso, poco culto y con público peligroso, conformado por muchachos groseros. Y para ello, hacía un recuento de los infortunios ocurridos en esos años, entre ellos la clausura de la cancha auriazul y las revueltas en los partidos. Rosario Central, por esos días, pidió que se reconsiderara el asunto que imposibilitaba usar su propia cancha, pero la Liga no dio el brazo a torcer. De esta forma Central decidió ceder sus puntos a Newell’s, aunque el club estuviera muy resentido. Estos acontecimientos crearon una situación extremadamente tensa entre los centralistas y la Liga Rosarina.

Los disturbios continuaron e incluso a veces hasta se acrecentaron. Ya eran comunes las apedreadas a los jugadores, las agresiones a los árbitros y los equipos que se retiraban de las canchas, y muchas veces los desórdenes duraban hasta el anochecer. De esta manera, los equipos futbolísticos de Rosario comenzaron atropelladamente el año 1912. Fue un momento decisivo para la consolidación definitiva del club auriazul, ya que en este período la entidad juntaría todas sus fuerzas para empezar a tomar sus propias decisiones, mostrando la importancia y la influencia que tenía su institución para el fútbol rosarino.
En setiembre de ese año se jugó otro de los tantos clásicos, en cancha rojinegra, pero esta vez los auriazules dominaron el partido y salieron victoriosos con 5 goles contra 0. Cuatro de los cinco tantos, pateados por el “chino” Sánchez y el otro por el jugador Barbieri. Días después volvió a aparecer en escena Harry Hayes, que fue llamado a integrar la selección argentina que jugaría contra Brasil. Él era el único jugador del que se hablaba en ese entonces. La Argentina ganó por 5 a 0 con 4 goles de Hayes, que indiscutiblemente se hizo dueño de todos los elogios.
Situación tensa dentro del fútbol rosarino.


Los inconvenientes entre algunos clubes y la Liga fueron aumentando con el correr del año. Se agregaban también los conflictos en las canchas entre jugadores, árbitros e hinchas. La situación estaba tensa y la Liga decidió, entonces, suspender el campeonato. El delegado por parte de Central, R Rota, protestó contra la resolución, pero su voz no fue escuchada por nadie. Por lo tanto se determinó la suspensión del campeonato por la Copa Vila durante toda la temporada y fueron anulados todos los partidos jugados hasta entonces. Rosario Central –ante semejante disposición– anunció que no tomaría parte en ningún encuentro internacional o interprovincial y que no se presentaría a ningún campeonato organizado por la Liga a partir de ese momento.

Sin embargo, ese año nacía otra esperanza para los equipos rosarinos: se implementaba la Copa Reyna. Este incentivo duró poco para Rosario Central que pronto vió perder sus ilusiones. Cuatro de sus mejores jugadores fueron elegidos para integrar el plantel que se enfrentaría con el equipo uruguayo: Serapio Acosta, Ignacio Rota, Harry Hayes y Pablo Molina. No obstante, los jugadores no se presentaron el día del encuentro debido a que uno de sus compañeros había sido excluido del equipo. La desilusión fue grande cuando descubrieron que Zenón Díaz no estaba en las listas y lo que era peor: no había ninguna causa para rechazarlo. Entonces, mandaron una nota a la Liga diciendo que no iban a permitir que uno de los mejores defensores de su equipo y su principal apoyo no estuviera presente. Como siempre la solidaridad entre los jugadores auriazules era impecable, un ejemplo claro de esta virtud se mostró en la fiesta que la Liga organizó para agasajar a los jugadores uruguayos. Zenón Díaz fue invitado especialmente, pero no asistió por respeto a sus compañeros, que habían renunciado a la selección en repudio a su exclusión. Este hecho representó claramente el amor que siempre se han tenido entre sí todos los integrantes de esta gran familia centralista.

Lamentablemente la decisión tomada por Díaz arrastró consigo la ira de la Liga que tomó la resolución siguiente: suspender a los Sres. Ignacio R. Rota, Harry Hayes y Pablo Molina por actitudes antipatrióticas y antideportivas, y eliminar al delegado centralista, Rota, del Consejo. El jugador Serapio Acosta había sido absuelto, nadie entendía muy bien el motivo.
Pero sucedió otro incidente que, sumado al acontecimiento anterior, aumentó la controversia entre Rosario Central y la Liga Rosarina. Varios jugadores de Sparta y Tiro Federal fueron suspendidos. Una vez más, el club auriazul no estuvo de acuerdo con la medida.

Central se separa de la Liga.

Como consecuencia de tantos hechos producidos vertiginosamente y sin pausa en esos últimos años, a Central se le agotó la paciencia y el 5 de noviembre, en asamblea general extraordinaria, tomó la iniciativa –junto con Sparta y Tiro Federal– y se separó de la Liga Rosarina. El 11 de ese mes –en junta ejecutiva–, los tres clubes crearon una nueva entidad y fueron los precursores de la primera división que sufriera el fútbol local. Constituyeron una sociedad federativa que administraría todos sus actos en forma conjunta con todos los integrantes de la asociación. Para Rosario Central, la recientemente creada Federación Rosarina de Fútbol fue el resultado de sus esfuerzos cotidianos. Salía a la luz una vez más su carácter innovador y la firmeza de sus decisiones. Siempre imponiendo sus preferencias ante cualquier situación, Central era un club con carácter y se notaba en todos sus actos.
Poco tiempo después, Embarcaderos Córdoba y Rosario, y el club Esperanza se unieron a la Federación. Y de esta forma terminó el año 1912 con esta división que marcaría profundamente el fútbol local.
Rivalidad entre las dos corporaciones
El año 1913 se caracterizó por mostrar intensamente la división del deporte más conocido de la ciudad. La lucha encarnada entre la Liga Rosarina y la Federación Rosarina se hizo presente en cada momento. Ambas buscaban constantemente ganar terreno para aventajar a la otra en ese anhelo por imponer sus actividades como organización predominante del fútbol local. Por aquella época, la Federación iría aumentando la cantidad de clubes asociados y Rosario contaría con dos campeonatos de primera división. La disputa entre las dos corporaciones se observaba claramente en su empeño por quitarse los jugadores mutuamente. Por ejemplo, por esos días, el jugador John Jhonston cambia sus colores de Rosario Atlético a Rosario Central.

En ese año, el club auriazul, cambiaba nuevamente de presidente. El Sr. A. Remy era elegido para ese cargo

El 1º de junio, un combinado de la Federación Rosarina se enfrentó con la Federación Argentina en Buenos Aires. La selección de la ciudad de Rosario estaba integrada por: Serapio Acosta; Zenón Díaz e Ignacio Rota; Juan Jhonston (R.C.), Victorio Revilla (Embarcaderos) y Pablo Molina (R.C.); Conrado Grieshaber (T. Federal), Juan Sánchez, Harry Hayes (R.C.), Carlos Guidi y Juan Vergara (T. Federal). El encuentro finalizó con la victoria del team rosarino por 4 goles contra 2, que se había desempeñado de manera magnífica en todo el partido. Con este triunfo el equipo rosarino trae a casa el trofeo Guillermo Udaondo, que, muy justamente, le robó de las manos al equipo porteño.
El último día del mes de agosto un combinado organizado por la Federación enfrentó a Uruguay por el Gran Premio de Honor. Nuestro fútbol logró imponerse por 2 goles a 0 y jugaron para aquel encuentro los maestros centralistas: Harry Hayes –realizador de uno de los tantos– y Zenón Díaz.
La semana que siguió fue muy agitada para los clubes locales, se jugó paralelamente el campeonato de la Liga y el de la Federación y se realizaron encuentros muy interesantes.

La Federación Rosarina se disuelve

Ya en el año 1913 se había estado gestando la idea de una nueva fusión del fútbol rosarino. Por el mes de setiembre se corrían rumores acerca de discusiones en Buenos Aires para alentar a la unión del fútbol de Rosario. La iniciativa surgió a del Dr. Ricardo Aldao y el Sr. Hugo Wilson que habían estado conversando sobre el asunto poco tiempo antes. A pesar de que las tratativas fracasaron porque todavía existían intereses opuestos, este hecho fue claramente una señal de que las intenciones andaban dando vueltas y de que no faltaría mucho para que los buenos deseos aflorasen.

Comenzó, entonces, el año1914. El fútbol rosarino buscaba volver a sus raíces conjuntas y a la formación de una única corporación que pudiera eficazmente contemplar las necesidades de todos los clubes locales. De esta manera, Rosario Central consiguió negociar un “armisticio”: el 3 de abril de ese año, Enrique W. Angel firmaba el pacto. A partir de ese día la paz comenzaba a reinar en el fútbol de la ciudad y la Federación –de vida muy efímera pero extremadamente fundamental para el crecimiento del club auriazul– se disolvió en las aguas intrincadas de la vida del deporte más popular de Rosario.

Historia de los presidentes de Rosario Central desde 1909 hasta 1914


Miguel Green

Fue presidente en el año 1909. Hombre digno y capacitado para manejar a la institución, fue posiblemente uno de los que propusieron el actual nombre del club en aquella asamblea de 1904. Persona activa, de gran simpatía y extremadamente caballero, se destacó como diestro jugador de fútbol. Ya en 1897 era jugador del primer equipo auriazul y anteriormente había participado en algunos equipos de Talleres. Algunos cuentan que su último partido fue en 1913. No hay duda de que a él se le deben atribuir gran parte de las enseñanzas que asimilaron nuestros compatriotas sobre este deporte.

También hay que recordar que Rosario Central le debe a este gran hombre el descubrimiento de uno de los jugadores que marcó la historia de la institución: Zenón Díaz. Green lo recordó siempre con gran cariño y mucho afecto.

Abundan los recuerdos gratos sobre toda su actividad deportiva. Durante su presidencia se lograron muchas conquistas en todos los aspectos. Tuvo activa participación en el desarrollo del club, en el cual actuó durante mucho tiempo como secretario, cooperando con la labor de su cuñado Calder y la de Hooper. Era un deportista nato, ponía toda el alma en cuanta actividad se desarrollara fuera de las horas de su trabajo en el ferrocarril. Fue, pues, don Miguel Green uno de los más distinguidos pioneros de la entidad y fue nombrado socio honorario de la institución en agradecimiento a su activa labor desde la primera hora.



F.W. Pupplet


Fue presidente en 1910. Hombre de relevantes cualidades que supo advertir la grandeza que le aguardaba a Rosario Central. Durante su presidencia se llevaron a cabo notables progresos. Aquel brillante año del centenario de nuestro país fue también momento de gloria para Central. En este período, la institución marchó a la par, y más de una vez a la cabeza, de la vida deportiva del momento. Sus planteles eran respetables y –fuera y dentro de la ciudad–, se hablaba del poderío centralista con notables acentos de admiración.


E. A. Ortelli

 

Fue presidente en el período de 1911 a 1912 y luego nuevamente desde 1914 a 1915. Hombre dinámico, de carácter jovial y a la vez enérgico, supo brindarle infinidad de beneficios a la entidad. Durante sus cuatro años de presidencia ocurrieron hechos de enormes proporciones que hicieron progresar al club notablemente. Por ese entonces ya se vislumbraban las horas brillantes que vivía la institución, que ya estaba adquiriendo porte de auténtico líder en las enormes masas de aficionados que seguían al fútbol local.

 

 

A. Remy

 

Fue presidente en el año 1913. Remy era un gran deportista, socio del club desde los albores de su constitución. Su entusiasta labor secundando a dirigentes anteriores, facilitó merecidamente su llegada a la presidencia. Por aquellos tiempos se advertían ya –con mayor madurez– los grandes momentos que disfrutaría en su vida deportiva la entidad auriazul.
El Sr. Remy fue uno de los más grandes propulsores de todos los tiempos que supo cumplir acabadamente con su gestión y fue también uno de los que nuevamente dirigió el destino centralista hacia un camino de glorias y conquistas.

Algunas anécdotas.

Cuando murió el padre de Serapio Acosta.
El Sr. Acosta estaba viendo la extraordinaria actuación de su hijo Serapio Acosta –el guardavallas más importante del país– cuando murió de un síncope. La intensa emoción de verlo realizar jugadas magistrales –evitando la derrota del equipo auriazul– y el amor que sentía por los colores azul y oro, fueron la causa de su muerte. Mencionando al entusiasta progenitor del “guardameta” Acosta, rendimos homenaje a otras víctimas anónimas del fervor por una camiseta de fútbol.

Pablo Molina fue uno de los grandes

A pesar de no contar con un físico aparentemente apto para el fútbol –era extremadamente delgado–, Pablo Molina llegó a ser uno de los más destacados futbolistas rosarinos en la época de oro de nuestro fútbol. Desde 1908 a 1918 jugó para Central y luego pasó a integrar el plantel de Gimnasia y Esgrima. Pero durante el tiempo que vistió la camiseta auriazul demostró cualidades excepcionales, tanto en su actuación deportiva como por su conducta moral y social. Era conocido por su bondad y altruismo.

En 1912 integró el combinado argentino que disputó la Copa Newton a los uruguayos. Con un estilo de juego puro y elegante, de quite perfecto y limpio, siempre tuvo que recurrir a su notable habilidad para sobreponerse al juego malintencionado o demasiado violento de algunos de sus rivales.

 

 





Rosario Central Godoy Cruz
Lunes 23 de Octubre del 2017 - 18 Hs TV - Córdoba -
Rosario Central 1 Argentinos Juniors 3
Sábado 14 de Octubre del 2017 - 14.05 TV - Gigante de Arroyito - Arbitro: Pablo Echeverria
Atlético Rafaela Rosario Central
Miercoles 04 de Octubre del 2017 - 21.10 TV - Rafaela -
San Martin (SJ) 3 Rosario Central 1
Domingo 01 de Octubre del 2017 - 14.05 TV - San Juan - Arbitro: Juan Pablo Pompei
Rosario Central 1 Boca Juniors 0
Miercoles 27 de Septiembre del 2017 - 21.10 TV - Mendoza - Arbitro: Fernando Rapallini