Gerardo Rozín

Gerardo Rozín es un periodista rosarino que comenzó a ejercer la profesión desde joven edad. Actualmente triunfa tanto en radio como en TV en Buenos Aires, donde defiende fuertemente los colores auriazules de su querido Rosario Central.
 

Gerardo Rozin es un periodista muy reconocido a nivel nacional, oriundo de la ciudad de Rosario e identificado fuertemente con Rosario Central. Desde su infancia, la cual definió como "muy normal, chico de clase media de Rosario, colegio estatal. Era simpático, como el inteligente-charleta del curso, pero era uno más, ni el más vivo ni el más huevón." se intereso por el periodismo "ya a los ocho, teníamos un diarito con un compañero. Era muy lector. Ya con diez años leía revistas que eran para grandes, con notas serias, con mucho de humor político y las consumía a la par que los comics"

 

- El propio Rozin se define como "soy claramente judío y según la OMS soy gordo, pero cuando me refiero a mí como gordo o feo, lo hago desde el lado que quizás el invitado es un galán, y lo digo para contar desde dónde estoy preguntando.

 

- Fue productor del programa Sábado Bus conducido por Nicolás Repetto, en el que además estaba a cargo de un segmento denominado «La pregunta animal» que luego continuó como programa independiente: "Yo puedo preguntar muchas cosas que no me animaría a responder, así que cuando me retrucan, trato de eludir la respuesta. Igualmente, por suerte a mí la gente me cuenta cosas, incluso hay famosos que me han contado cosas que ni siquiera contaron a su círculo íntimo.

 

- También fue productor de Hora clave, programa político conducido por Mariano Grondona y de Georgina y vos de Georgina Barbarossa

 

- En 2006 junto a Beto Casella condujo Todo por el aire en Canal 9, programa que estuvo sólo 2 meses en el aire. Hasta 2008 estuvo al frente de 23 minutos en C5N. En 2007 condujo junto a Reynaldo Sietecase y Maximiliano Montenegro el programa Tres Poderes que en 2010 fue interrumpido.

 

- En radio condujo La banda ancha junto a Julia Michelón, en Mega, desde 2006 hasta el 2009; hasta el 2009 también condujo Mejor imposible, junto a Gabriela Rádice, Claudia Villapún, Julia Michelón y Sebastián Meschengieser.

 

- También en radio tuvo su propio programa: Mundo Rozín, programa transmitido por la FM 101.5 Pop Radio: "Yo tomo al oyente volviendo a su casa: apretado en el tren o cómodo en el auto. Siento que la tengo que hacer fácil e informar lo justo. Como soy periodista, la gente sabe que si pasa algo, yo se lo voy a contar, pero que si no, todo es muy relajado."
"El mejor premio para mí, aparte de la gente que viene y me dice que escucha el programa, es cuando viene un hombre y me dice: «Che, me hiciste llorar». El programa en realidad es en broma, pero si con ese minuto se emocionan... es una felicidad y orgullo enorme."


DATOS DE SU TRAYECTORIA TELEVISIVA:


* Como productor:

- Sábado Bus
- "Hora Clave" (1989)
- "Georgina y vos" (2003)
- "La pregunta animal" (2003)

*Participaciones:

- "Hora Clave"
- "Caiga Quien Caiga"
- "La pregunta animal"
- "Un mundo perfecto"


"Central es mi patria"


Si bien su trabajo periodístico está más vinculado con la política y el espectáculo, Rozín se las ingenia constantemente para incluir a Central en cada uno de sus programas. Apasionado como pocos, defiende los colores auriazules en Capital Federal (donde vive y trabaja) y vive el presente "Canalla" en la B Nacional con dolor y orgullo. Sus publicaciones en Twitter son famosas por hacer siempre referencia al club de sus amores.

 

A continuación, citaremos una excelente entrevista que le realizó Revista "un caño" tiempo después del descenso de Rosario Central, en la cual Rozín no dejó ninguna duda sobre la pasión que le despierta ser "canalla"

(Por María Fernanda Mainelli)

 

Hace unos meses, este mismo bar en el que se lo espera, un Starbucks de Palermo Chico, se convirtió en el escenario involuntario de un episodio algo patético en su sufrida vida de hincha. La situación fue triste. Sí, lectores, preparen sus carilinas porque lo que sigue es conmovedor. Imaginen a un canalla, a 320 kilómetros de su cancha, buscando frenéticamente un canal de televisión que transmitiese un partido no tan para todos en el que su equipo se mediría con uno tan de la B como el suyo. Imaginen a ese mismo canallla con su nuevo chiche iPad en mano, que todavía no sabía usar bien, intentando encontrar durante un buen rato en Internet ese canal europeo que, le habían dicho, lo pasaría. Imaginen a ese mismo canalla sentado en el living de su departamento, alegrándose por fin de haber sintonizado el añorado partido. Imaginen a ese mismo canalla, solo, recibiendo como duros golpes en el pecho uno, dos, tres goles hasta que no aguantó más y lanzó un grito inexplicable y apareció su mujer, indignada, y lo echó de la casa por desubicado. Imaginen a ese mismo canalla caminando un sábado gris por ese barrio tan distinto a Arroyito hasta llegar a este Starbucks, cargando el iPad con la cabeza gacha, para terminar de ver, con el corazón partido al medio y la indignación aflorándole por los poros, según sus propias palabras, "cómo nos rompían el culo".

 

Gerardo Rozin, periodista que trabaja hoy en C5N, cuenta: "yo estaba en un estado de alteración mínimo. No me acuerdo con qué equipo jugábamos, pero sí que era una cancha chiquita, sin gradas, y la situación de ver jugar a Central en ese lugar rodeado de casitas bajas no era muy edificante, pese a toda la dignidad que ellos deben sentir por su cancha. En un momento, perdíamos en un reducto en el que ni siquiera nos deberían haber dejado entrar por grandes. Nos estaban recontra rompiendo el culo mal, y en el medio grité algo inentendible. Ahí entró Carmela, mi mujer, con la beba más chiquita en brazos, como si fuese una película italiana, y me dijo "andate de casa, estás dando lástima, andate... Tu hijo está solo en el cuarto. Andate, es una vergüenza lo que estás haciendo, andate, estás loco, andate, no te quiero ver así, andate de casa". Y yo me di cuenta de lo que estaba haciendo y me vine acá, a este bar, con mi iPad, y terminé de ver cómo nos rompían el ojete. Me dije "de ésta, algún día se va a salir, pero espero que sea rápido", porque reconozco que se la está pasando feo"

 ¿Siempre fuiste este tipo de hincha pasional y cabrón?

 

Trato de salir del comportamiento clásico del hincha de Central, que se ubica en la platea alta techada, que es un tipo muy particular.
 

¿Cómo es ese plateísta?

 

Básicamente, un tipo que decide estar siempre a la sombra. La platea techada genera un clima especial que vuelve oscuros a los hinchas, que se quejan todo el tiempo, putean por lo bajo. Yo arranqué ahí, y después me fui al lado del sol, donde suele haber chicas, pero me llevé ese carácter de la techada. Hasta que un día empecé a tener un comportamiento extraño.
 

¿Qué pasó?

 

Fue cuando empecé a ir a la cancha con un periodista de Rosario, Carlos del Frade, que pretendió durante un tiempo educarme en términos futbolísticos, algo que no logró. Él tiene una platea fija en la segunda línea, detrás del banco de suplentes que corresponde a los visitantes. Para mí fue una locura estar ahí. Mientras Carlitos me llevó a la cancha creía que tenía una función: volver loco al técnico rival. En esa época era menos conocido que ahora, aunque una vez un tipo me reconoció. Me paraba detrás del banco y empezaba a putear al técnico rival. Y yo puedo putear a un tipo noventa minutos sin parar. "Puto, la concha de tu madre, mirame, puto, la concha de tu madre, puto, puto, mirame, mirame, mirame, te vamos a romper el orto, puto, puto, puto...". Así los volví locos durante un tiempo.
 

¿Te dio resultados?

 

¡Uffff! Al Tolo Gallego lo he vuelto loco. Tengo recuerdos hermosos de Gallego, más concentrado en no putearme a mí que en el propio partido. Porque el tipo no puede putearte, pero vos sí a él. Y estás a dos metros, noventa minutos, meta "puto, puto, puto, mirame, mirame, mirame, la concha de tu madre, puto leproso...". ¿Qué va a hacer el tipo? Nada, es imposible. Cuando yo me di cuenta de que podía tener un rol dentro del partido, me cambió la lógica. Pero cuando dejé de ir con Carlitos eso se terminó, y además me di cuenta de que no daba seguir haciéndolo.
 

¿No te da un poquito de vergüenza ese comportamiento?

 

¿Por qué? Vos sos un tipo que va de chico a ver a un club y de pronto te das cuenta de que encontrás algo bueno para hacer por tu equipo, y dejás de ser ese boludo que va a la cancha y dice "uy, qué cagada, nos hicieron dos goles", sino que tenés un rol activo. Eso es hermoso. Encontrar una función dentro del partido es hermoso, y yo lo sostuve durante mucho tiempo.
 

¿Cómo fue esa vez que te descubrieron?

 

Es que yo trabajaba en el diario Rosario/12, y uno me dijo "che, vos sos Rozin". Me morí de vergüenza y no lo hice más.
 

¿El anonimato le da impunidad al hincha?

 

Y, sí. Cuando estás en la cancha, no sos vos, sos parte de un colectivo hermoso en el que vale gritar, cantar y putear, claro. No me da ninguna culpa, ni siquiera ahora recordarlo. Es más, ahora mismo pienso cómo el equipo me debe haber necesitado y yo, como un estúpido, no estuve ahí.
 

¿Por qué sos de Central?

 

No sé. No tengo ni idea. Nunca fue una opción. Es como que me preguntés por qué nací judío. Nací así, me tocó ser de Central, pero de todas maneras lo hubiese elegido.
 

Pero tiene que haber otra explicación... Tu papá, por ejemplo, ¿era canalla?

 

Sí, pero no era fanático.
 

¿Cuál fue el primer registro de Central que tuviste?

 

Hablar de Kempes en la escuela, como si Kempes fuese mío y de nadie más, o diciendo que a los que no les gustaba Kempes eran todos putos. Recuerdo, además, que cuando yo era chico se usaba mucho jugar a los botones. Juntabas botones viejos y te hacías un equipo. En Rosario estaba muy de moda ese juego, calculo que no en el Jockey Club, pero sí en mi barrio. El botón grande, como de tapado de vieja, era el arquero, y con los demás ibas accionando a los otros para que le pegasen al botón más chiquito, como de camisa, que era la pelota. Eso era "jugar a los botones". Yo, a los cuatro o cinco años, tenía mi equipo de Central, pero no me pidas que recuerde los nombres de los jugadores porque soy muy malo para eso. Siempre digo que no sé nada de fútbol. Incluso, cuando voy a la cancha con tipos que saben mucho de fútbol, antes les aclaro esto para que no me rompan las pelotas con "¿te acordás de aquel jugador?", porque yo no me acuerdo de nada.
 

¿Cómo definirías ese sentimiento que te une con Central?

 

Como un sentimiento enorme. En mi programa de radio tengo un minuto para mí, leo textitos que por lo general son muy abajo. Por ahí el programa viene re arriba y yo me tomo mi minuto abajo, mi minuto rosarino. Si no tengo cuatro o cinco tacheros que lloran es porque lo hice como el orto. Lo mío se mide según la cantidad de tacheros que me acompañan en el sentimiento. Entre esos textos, tengo uno sobre una canción hermosa de Rubén Blades que habla de la patria y de distintas sensaciones que genera la palabra "patria" en el sentido de pertenencia, lo que te hace sentir parte de un colectivo. Y la patria es eso: nací acá, soy parte de... Es la identidad. Que en mi caso es: soy argentino, soy judío y soy de Central. Y no me hagás poner un orden porque es difícil y muchos se pueden llegar a enojar.
 

Te separaste de parejas que quisiste mucho, te fuiste a vivir a otra ciudad pero de Rosario Central no dejaste de ser nunca.

 

No hay opción, Central es mi patria. Es parecido al espacio "patria" en tanto sentimiento y pertenencia. Soy eso. No se me ocurre pensar que puedo ser otra cosa de lo que soy. Pero ojo, eh, que además allá en Rosario no hay otra opción. Lo otro es todo tristeza.
 

¿Cómo? También está Newell's.

 

Sí, está, pero no es una opción válida ni significa, si querés, sentir todo lo que te digo. Ser leproso no incluye el mismo combo.
 

Estoy segura que un hincha de Newell's diría lo mismo.

 

No, no, no, no... No saben decirlo ni de corrido. No dirían lo mismo. Les encantaría decir algo en el sentido que yo lo expreso, pero no pueden. Nunca juzgo a las personas que tienen diferentes placeres a los míos, de verdad, y entiendo que algún placer deben sentir siendo de Ñuls. Pero como opción seria, no podés ser de Ñuls, no está bien, no tiene sentido.
 

¿No es un poco irracional lo que decís?

 

No me parece. Es difícil de explicar, pero irracional no es.
 

Perdón que insista con este punto: pero si nacés en Rosario, tenés la opción de ser de Newell's.

 

Sí, se puede. Dale, te lo digo... Pero no es una opción seria. Vos podés venir acá al Starbucks y pedir un mate con leche, y seguro te lo van a hacer, pero es raro... No porque esté mal el mate con leche, pero en el Starbucks no da... Lo mismo pasa con Central. Nacés en Rosario, lo tenés a Central. ¿Para qué mierda te vas a hacer de los otros? Es como pedir un mate con leche en Starbucks. Te lo dan pero no es la idea. Si querés disfrutar del fútbol, no podés hacerte de los otros... ¡Vamos! (se indigna como si esta cronista no hubiese hecho una pregunta, sino cometido una herejía).
 

Pero ser de Central y disfrutar son dos palabras que no se llevan bien, sobre todo en los últimos tiempos.

 

No me parece.
 

¿Con Central fuiste más feliz que triste?

 

Soy más feliz que triste.
 

¿Te dio más alegrías que tristezas?

 

A ver: la estamos pasando como el orto. Querés que te lo diga, te lo digo. Pero igual está buenísimo ser de Central (la cara se le ilumina y parece que sí, que es en serio, que no miente). Lo que te brinda es siempre más de lo que te saca. El hecho de pertenecer te pone en un lugar muy lindo en lal vida. Está buenísimo ser canalla. Supongo que ser puto está buenísimo, pero ser un varón heterosexual también está buenísimo, aunque seguro vas a sufrir si una chica te abandona, o si te deja de querer. Malos momentos, vas a tener.
 

¿Cuál fue la vez que más sufriste por Central?

 

Cuando peor la pasé fue en la otra promoción, de la que zafamos. No lo pude controlar... Cuando terminó y me saqué el estrés de encima, me desarmé, me puse muy mal durante tres horas. Mal solo, mal de llorar, mal de crisis... No entraba en mí. Fue por pasar muchos nervios. La sensación fue de pasar diez semáforos en rojo y no entender cómo no te mataste. Pero cuando frenás, aflojás.
 

A un año del descenso, ¿cómo te sentís con tu equipo?

 

No te voy a dar el gusto. ¿Vos sos de Ñuls? (pregunta con desconfianza, como si de Un Caño le hubiesen mandado al mismísimo enemigo).
 

Para nada.

 

Entonces, sí te voy a contar: estoy muy mal.
 

¿Te gustaría que Newell's se fuese al descenso?

 

Entre otras cosas.
 

¿Cómo cuáles?

 

Como que le quiten el terreno fiscal en donde tienen la cancha y se vayan a otro lugar que puedan sostener, más acorde a lo que son, ponele el polo sur... Me gusta que la pasen mal, lo disfruto. No comparto la mirada progresista sobre el fútbol bonito, sobre el fútbol de Cappa, esa idea de que como sos en la vida, sos adentro de la cancha, o eso de que si no querés un modelo de país en el que valga el todos contra todos tampoco querés un fútbol en el que valga el todos contra todos... ¡Ni en pedo, pero ni en pedo! Y tuve la suerte de poder discutírselo a Cappa. En la vida no hago cagadas enormes por un resultado porque no me animo, porque no me interesa o porque moralmente no me lo permito, pero en el fútbol dame resultados. Toda esa lírica, toda esa poesía maravillosa la siento cuando gano.

 

Yo te escribo los versos más alegres esta noche, pero vos dame un 1 a 0, ¡la puta que te parió! Me preguntan: "¿no disfrutás del Barsa?". Claro que disfruto. ¡Qué boludo! Como no voy a disfrutar del Barsa, ¿quién no lo disfruta? Pero cuando para justificar una regla te ponen de ejemplo un caso tan excepcional en la historia, es porque la regla es un poco flojita. Me gusta que jueguen bien, me encanta. Me gusta un jugador cuando le pega bien, me encanta. Si todo eso pasa en Central, mejor. Pero no puedo mentir diciendo que disfruté de un partido porque fue bueno por más que el resultado haya sido malo. No me importa nada. En este sentido, como no salgo a matar gente, me divierte cantar que vamos a salir a matar.
 

Con esta lógica, ¿a Central le perdonás cualquier cosa que haga en la cancha, un gol con trampa o que se envenene a los del equipo contrario?

Claramente, prefiero que no. Personalmente, me pregunto: ¿les pondría algo en el bidón para que se caguen todo antes del segundo tiempo?
 

No lo harías.

 

¡Sí, lo haría! Si no me agarran, ¡sí, lo haría! Y si me agarran y me descuentan los puntos, me sentiría una mierda. No tengo esa contradicción, aunque sé que está mal. Me gusta que jueguen bien, pero más me gusta que ganen.
 

¿Jugás al fútbol?
 

Poco, porque soy malo, pero algo juego.
 

¿Cómo te comportás en la cancha?

 

Soy todo lo contrario a esos que se hacen lo políticamente correctos pero se ponen locos y se cagan a trompadas. Yo me enojo un poquito, pero como sé que soy malo jugando, no tengo ese derecho, no puedo meter un chiste de más, no puedo enojarme, tengo que estar concentrado, esforzarme y cerrar el culo porque no soy bueno. Tengo que tener un perfil bajo obligatorio. Ahora, si tuviese algún talento, los cagaría a todos desde arriba de un pino. Pero no puedo. Si me indican que vaya más abajo, soy respetuoso y lo hago. Soy un patadura obediente.
 

¿Te ocupaste de que tu hijo fuera de Central?

 

Mucho antes de que fuera buscado, desde antes que naciera. Lo hablé muy claramente con la que fue mi mujer, su mamá. Lo hablé muy en serio con ella, que venía de otro equipo. Lo hablé de frente, le expliqué que en esto no cabían los tíos que quisieran llevarlo a la cancha o al parque ni chistes, ni contaminación en la educación en ese sentido. Y Pedro es de Central.
 

¿Le gusta Central?

 

Desconozco. Entiendo que no debe ser fácil vivir en Buenos Aires y ser de Central, y menos en este tiempo.
 

¿Alguna vez te dijo que quería ser de Boca, por ejemplo?

 

¿Qué? ¿Quién? ¿Pedro? ¿Mi hijo, de Boca? No hay posibilidad para algo así. Una vez, hace tres años, me dijo que quería hacerse de otro club. Le pregunté: "¿el Barsa?". Me contestó que sí. Eso está permitido.
 

Hace quince años te viniste a vivir a Buenos Aires ¿Cómo seguís a tu equipo?

 

Tuve épocas. Al principio, iba todos los domingos que jugábamos, y ahora hago coincidir el viaje cuando hay partido. De visitante he ido bastante. Pero no me preguntes de formaciones porque no me acuerdo ninguna. La anormalidad como hincha es que me encanta el fútbol sin saber de fútbol. Una vez me pasó algo extraordinario, una de las grandes anécdotas que tengo de la vida. Fue en ese partido que los pingüinos (por Newell's) abandonaron, y yo no entendía lo que estaban haciendo. Estaba en la cancha, y tengo la suerte de decir que estuve ahí, sin entender la dimensión histórica de esa situación ni lo que estaba pasando. Imaginate que un día vas a la cancha y no sabés que vale abandonar, si sos de Central no se te ocurre ni la posibilidad de que vale abandonar, pero los chabones iban cayendo como mosquitos: se tiraba uno, se tiraba otro y en un momento se termina el partido y yo miro a un amigo que es periodista deportivo y le pregunto "¿qué pasó?". No entendía nada, no sabía que lo que estaban haciendo era irse de la cancha como perros pechofríos. Todo el mundo se cagaba de risa, y yo tenía miedo, pensaba que nos iban a descontar los puntos. Fue muy lindo. Se acabó el partido y el día que abandonaron, yo estuve ahí. Pero la paradoja es que los tipos abandonaron un clásico y yo me perdí el disfrute porque no entendía.
 

¿Tenés amigos de Newell's?

 

Uno. Uno de mis tres mejores amigos es de Ñuls.

 

¿Sos de llamarlo para gastarlo?

 

Sí, todo el tiempo, y él también. Él vive allá y no se priva nunca de hacer su gracia, pero yo tampoco, aunque mucho menos.
 

¿Tuvieron algún encontronazo fuerte por temas futbolísticos?

 

Sí, hace poco. Yo fui a Rosario, perdimos uno de estos partidos inexplicables, me mandó una gracia por mensaje de texto y le caí en la casa: "no tengo humor, Gabi, se acabó, no hay humor con esto, hace veinte años que somos amigos, no hay humor con esto, Gabi, mirame, Gabi, no hagas humor con esto, no seas pelotudo, no hay humor...". A veces no hay humor. En esta situación, no hay humor.



- Fuentes: Texto sobre Gerardo Rozín de Wikipedia, Entrevista realizada al periodista por el sitio "De la cole" y Diario La Nación. Trayectoria según IMDb.

 





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