mio Arriba Central -- Club Atlético Rosario Central


  
Jorge José "Negro" González
Cuantas veces habremos escuchado anécdotas, historias, hazañas, hasta relatos que de chicos nos parecían casi sueños, esas cosas que uno apenas puede imaginarse, llegando casi a convertirse en mito.




Pero bien sabemos que el “negro” González no fue ningún mito, sino algo verdadero...tan verdadero como sus gambetas, su garra Canalla, la polenta, la inteligencia, dueño de una habilidad tal que podía hacer parar, más de una vez por partido, a toda la platea Canalla que con él se deslumbraba cada día más, así como “buscadores de talentos” que iban a la cancha de arroyito para observar jugadores ya casi consagrados (seguramente de River, Boca, Independiente, etc.) y terminaban hablando de nuestro “negro”.  Y por supuesto ese centro mágico que le metió a Aldo Pedro para que convirtiera la ya más que gloriosa y recordada “Palomita” para dejar afuera a “ellos” y pasar a la final nosotros. Y sino, pregúntenselo a Fenoy.

 

Por todo esto y mucho más, Jorge José González se merece este lugar en esta edición, un jugador diferente, un jugador como a todos los centralistas nos gusta, un canalla de alma.

Aquí una breve reseña histórica de su vida deportiva:

 

A fines del 1965 el morocho marcador de punta (por entonces N°3) del club Rácing de Montevideo, Jorge José González, recibió la noticia que podía llegar a cambiarle totalmente su vida: estaba a punto de ser transferido a Peñarol, el sueño grande de todo futbolista oriental. Extrañamente, unos pocos días después recibió la confirmación de su pase pero no a Peñarol, sino a Rosario Central.

 

Alguna vez confesó González que el cambio inesperado de su destino profesional le provocó una fuerte depresión anímica; pero no protestó, no dijo nada. Era demasiado humilde y muy consciente de sus responsabilidades y no quiso discutir la decisión de su club de origen, por el cual guardaba un permanente reconocimiento.

 

Silenciosamente hizo las valijas, llegó a nuestra ciudad y un par de semanas más tarde –exactamente el 17 de enero de 1967- debutaba marcando la punta derecha del ataque del Rápid Viena, en encuentro amistoso jugado en la vieja cancha centralista. Por espacio de más de una década, Jorge José González (nacido el 27 de junio de 1944 en la capital Uruguaya), fue símbolo y ejemplo de algo que apuntamos en el inicio de estas entregas: la total identificación de futbolistas provenientes de otros medios con el club, con su hinchada, con su camiseta. El “negro” González fue uno de los que más se adentró en el corazón centralista.

 

Y la masa centralista no entrega su cariño así nomás, exige correspondencia ; sacrificio, fervor , coraje, hombría, cuando de defender la casaca auriazul se trata. González le dio eso y mucho más. Por eso fue –tal vez sin el brillo rutilante de las grandes estrellas que pasaron por el club- ídolo de la hinchada centralista y se ganó por mérito propio, el legítimo derecho a figurar en esta galería.

 

El negro empezó a destacarse, y a ganar fama, a partir de sus épicos duelos con el por entonces más destacado puntero derecho del fútbol local: su connacional Luis Cubillas, a quien González “borró” prácticamente de la cancha en sucesivos enfrentamientos.

 

Mucho antes de eso, el “negro” ya se había tuteado con éxitos deportivos. En 1964 representó a Uruguay en el Campeonato Sudamericano Juvenil y en los Juegos Olímpicos realizados en Japón. Un año después, ya titular inamovible en la primera del Racing montevideano, sus méritos lo llevan a la selección superior celeste donde debuto con suceso ante la Unión Soviética .

 

Ese destino de triunfador de González –que nunca alteró su natural modestia- lo encontró firme en su puesto de N° 4 (tal vez el mejor que tuvo Central) en algunos pasajes poco gratos del fútbol centralista, ocasiones en que su tenacidad, amor propio y deseos de superación fueron ejemplo y modelo que sus compañeros aprendieron a imitar y la hinchada a valorar de un típico jugador Uruguayo.

 

Partícipe también, de jornadas centralistas memorables, iniciadas en una noche agobiante de diciembre en cancha de River, cuando un árbitro timorato y cómplice ayudó a la consagración de Boca en el torneo nacional, relegando al mejor de los dos equipos de ese campeonato –Rosario Central- al segundo puesto.

Pero bien pronto vendría la posibilidad de la revancha y González fue campeón en 1971. Y “cómplice” de aquel gol histórico de Aldo Pedro Poi (también en cancha de River), que dejó en el camino a Newell´s Old Boys y le abrió el camino al primer campeonato.

 

También paseó con dignidad y su acostumbrada eficacia su fútbol simple y rendidor, por las canchas de América a través de la participación centralista en la Copa Libertadores y alcanzó el bicampeonato al participar del título que Central logra otra vez en el Nacional de 1973.

 

Muchos años más González siguió dictando cátedra de fútbol con la camiseta N°4 de Rosario Central, agrandando recíprocamente el afecto que amos (club y jugador) fueron elaborando desde aquellos primeros días de 1967 cuando llegó a nuestra ciudad silencioso, desconocido y dispuesto a triunfar.

 

Cuando alguien  recuerda a González, sus relevantes condiciones de jugador y sus fundamentales aportes a los logros centralistas encontrará invariablemente la misma respuesta: La prolijidad de Aimar, la inteligencia de Poy, los cruces perfectos de Pascutini o la seguridad de Biasuto, fueron siempre la “excusa” de González para responder y justificar su prolongada y siempre pareja eficacia.

 

Fue un gran jugador, un hombre de bien sin dudas. La hinchada centralista lo sabe, lo celebra y lo recuerda preferentemente en la enorme galería de figuras que dejaron su sellos en Rosario Central.

 

Si pensamos en jugadores centralistas que dejaron todo dentro y fuera de la cancha por Central... cómo olvidar a al “negro”?








San Martin S.J 1 Rosario Central 1
Sábado 24 de Junio del 2017 - 19 TV - San Juan - Arbitro: Silvio Trucco


Rosario Central 3 Talleres de Cba 3
Martes 20 de Junio del 2017 - 21.10 TV - Gigante de Arroyito - Arbitro: Germán Delfino