Una fábrica que produce menos

El mundo de inferiores es especial. Hace falta recorrerlo, transitarlo y conocerlo para descubrir sus secretos. Pero los resultados que arrojen los distintos procesos son claramente reconocibles. Nadie es capaz de distanciarse de la idea de que el leit motiv del trabajo es formar futbolistas que puedan llegar y sobre todo mantenerse en la primera división.

En la medida de lo posible que logren marcar la diferencia, de hecho los clubes suelen nutrir sus economías por las ventas de jugadores surgidos de sus canteras. El presente que atraviesa Rosario Central en ese terreno no es de lo mejor. Aquella apuesta de la actual gestión (se incluye en este proceso la comisión directiva encabezada por Raúl Broglia), de poner un equipo en cancha con base de futbolistas del club, fue en claro retroceso.

 

A las pruebas hay que remitirse: tras varios años de trabajo, el equipo hoy tiene en cancha un solo exponente de las inferiores: Jeremías Ledesma. En los últimos partidos aparecieron otros (Lovera, Pereyra, Villagra, Ojeda), pero con intermitencia, más por necesidad que por convencimiento. Después de las apariciones de jugadores de la talla de Lo Celso, Cervi, Montoya, Salazar y Nery Domínguez (sin dudas los más destacados), la fábrica de jugadores se detuvo y el Centro de Alto Rendimiento que se puso en funcionamiento de la mano de Gustavo Grossi (se fue rápidamente de Arroyito) no entregó los resultados buscados. Por esto hay una reestructuración en marcha, por el momento de la mano de Hugo Galloni.

 

La referencia a esos cinco futbolistas anteriormente mencionados tiene una razón de ser. No sólo fueron los últimos destacados de las inferiores, sino que todos ellos llegaron al club y fueron formados en medio de otras estructuras de divisiones inferiores, dirigidas por el Coco Pascuttini primero y Daniel Teglia después.

 

Desde que el Foro tomó las riendas del club, en Central debutaron 27 juveniles, muchos de los cuales ya ni siquiera están. Entre ellos se encuentra Lo Celso (apareció de la mano de Coudet), pero tanto el actual jugador de Betis (moldeado por Miguel Russo, quien ni siquiera lo hizo debutar, y otros tantos técnicos de inferiores) como el resto son futbolistas que vienen de gestiones anteriores.

 

Los cambios que se dieron en estos últimos años en las inferiores Canallas fueron muchos, de entrenadores y también de coordinadores, aunque en el último tiempo todo estuvo bajo el mando de Lucas Maggiolo (hoy integrante del cuerpo técnico de Cocca). Otros nombres, algunos fuertes en la historia de Central, aparecieron para ocupar puestos que fueron creados más para incorporar a esas figuras que para buscar un verdadero salto de calidad, como los casos del Kily González y el Loncho Ferrari.

 

Hoy hay una clara sensación dentro de la dirigencia de que los resultados no fueron los esperados y de allí los cambios que se tienen en mente, algunos de los cuales ya se implementaron, con la aparición nuevamente de Galloni, a quien hace un par de años se lo sacó de la estructura de AFA (como a tantos otros) para enviarlo a la coordinación de la Rosarina.

 

"Lo que buscamos es lo de los grandes clubes del mundo, transformando a jugadores de las inferiores en futbolistas de élite a través de un trabajo interdisciplinario. Ahí está el patrimonio de Central", dijeron desde el Foro en la previa de las elecciones de 2014, cuando lo que se tenía en mente era un "proyecto revolucionario".

 

El dirigente a cargo de las inferiores en todo este tiempo fue Fabio García, en ese entonces secretario de actas y hoy secretario de finanzas (hoy quien también está empapado en el tema es el secretario Guillermo Hanono). Una de las primeras medidas adoptadas por la dirigencia fue cerrar Fabrica Militar por una cuestión presupuestaria (el costo mensual era de alrededor de 7.000 pesos). Se trasladó todo a San José.

 

El primer tramo de gestión contó con un equipo con varios juveniles. En ese momento hubo un técnico (Coudet) que les prestó atención, pero sobre todo que supo explotar las virtudes de una camada de talentos en los que la captación y la formación parecieron funcionar mucho mejor que en el actual proceso. Cuando se fueron, el Chacho dejó de darles cabida a los más chicos.

 

Con tres largos años en la B Nacional, aquella estructura de inferiores logró apuntalar chicos que en el regreso a primera lograron ser campeones en reserva. Ese equipo, dirigido por Galloni, lo integraban, entre otros, Ledesma, el Melli García, Salazar, Elías Gómez, Montoya, Cervi, Lo Celso, Cachete Acuña y Jonás Aguirre. La mayoría de ellos cuando tocó primera se asentó. Algunos marcaron la diferencia y pudieron ser transferidos.

 

 

 

Centro de Alto Rendimiento, ya

 

La apuesta para mejorar eso fue la creación del Centro de Alto Rendimiento, que encontró en la figura de Grossi al gran artífice. El fue quien antes de ser presentado como la cabeza del proyecto llevó adelante un proceso de "visualización y conocimiento" del material humano y de recursos con los que contaba el club. Lo hizo mientras Daniel Teglia, quien venía de la gestión anterior (comandada por Norberto Speciale), estaba a cargo de la coordinación.

 

La estadía de Grossi fue demasiado corta, acorde a los tiempos que tuvo en todos los otros clubes en los que había trabajado. En Arroyito no llegó prácticamente a cumplir el año de labor. Durante ese tiempo hubo una convivencia armoniosa con Teglia, pero quienes estaban en el día a día en la ciudad deportiva hablan de que las diferencias en cuanto a la metodología de trabajo eran "enormes".

 

A principio de 2016, Grossi decidió emigrar a River. Antes de eso había participado de una entrevista de trabajo en Talleres (mientras estaba con contrato vigente en Central). Ovación publicó en ese entonces una nota con detalles de esa reunión que se llevó a cabo el 21 de enero de ese año, en una de las oficinas del presidente de Talleres, Andrés Fassi, en el 5º piso de avenida Colón al 700, en Córdoba. El 2 de febrero se juntó con los dirigentes y les comunicó su decisión de irse a trabajar a River.

 

En muchos directivos provocó un gran malestar. No obstante, el club informó que lo que se acordó fue que Grossi continuara "a la distancia" como "asesor" del proyecto, ya que todos los colaboradores que había traído continuaban en el club (ya en Núñez declaró que cuando él llegó al club, Lo Celso estaba "tirado en un rincón").

 

Pese a ello, Daniel Brizuela, por ese entonces su mano derecha, a los pocos días también se fue. Fue allí cuando apareció la figura de Maggiolo. El proyecto sufría allí el primer cimbronazo. Antes de su partida había presionado para que la dirigencia llevara a cabo un profundo reacondicionamiento de las inferiores, que incluía, entre otras cosas, el despido de Teglia, paso que la comisión directiva ya había ejecutado en diciembre de 2015, cuando le quedaban dos años más de contrato.

 

A esa altura ya se escuchaban muchas voces críticas hacia la persona de Teglia, especialmente de aquellos dirigentes cuya principal función recaía en el monitoreo diario de las inferiores. Teglia había comenzado a cuestionar algunas de las nuevas metodologías de trabajo. En una entrevista con este diario, el actual DT de Central Córdoba dijo que "el jugador no es un producto de laboratorio".

 

Y agregó: "Inferiores es un mundo aparte. Hoy hay un gran desconocimiento en materia de entrenamientos y en eso creo que en este proceso se ha subestimado y tratado despectivamente a la mayoría de los entrenadores, a quienes se les sacó espacio, poder de decisión y tiempo con sus jugadores". Aún hoy hay quienes forman parte de la actual estructura de inferiores y mantienen ese discurso.

 

Están convencidos de que lo esencial es "tener tiempo en campo para enseñarles a los chicos muchas cosas, que sólo se pueden hacer corrigiéndolos con la pelota en los pies", porque el "trabajo en inferiores es prueba y error". Sienten que eso no se está cumpliendo. El lugar de Teglia cayó en poder de José Antonio Chamot.

 

 

 

Pensaban en los "frutos"

 

A partir de ese momento comenzaron a darse muchos cambios, tanto en los nombres que acompañaron en la coordinación a Maggiolo como de entrenadores de las distintas divisiones. Con el Flaco Chamot trabajando codo a codo con Maggiolo, Central ganó en 2016 la Copa Challenger (la sumatoria de puntos de las seis divisiones de AFA), con 241 unidades, un pasito por encima de Vélez. Fue el momento de mayor esplendor y euforia dentro de esa estructura. Muchos hablaron de que el proyecto ya estaba "dando sus frutos".

 

Lo cierto es que el plantel de técnicos (Leo Fernández y Galloni en 4ª, Fernando Lanzidei en 5ª, Germán Rivarola en 6ª, Ricardo De Alberto en 7ª, Iván Potepán en 8ª y Cristian Daniele en 9ª) que formó parte de eso se fue desmembrando. Hasta la cabeza de la coordinación se modificó. Es que Chamot dejó el cargo porque quería lanzarse como entrenador y veía que en Central no tenía chances. Fue otro movimiento inesperado. El poder y la toma de decisiones ya recaía exclusivamente en la figura de Maggiolo (a partir de allí junto a Alberto Boggio), quien creía tener las cosas lo suficientemente claras: "En inferiores los objetivos no son los resultados, sino formar jugadores de élite", dijo en una entrevista con la página oficial del club. "El gran avance fue el método de entrenamiento, un método de innovación que propusimos, desde lograr jugadores más pensantes, con un desarrollo cognitivo superior. Fue de los mayores avances que tuvo el proyecto", agregó.

 

Algunos meses después la alegría fue pronunciada también porque en una fecha de clásicos el canalla hizo de las suyas, con cinco triunfos y un empate. Fue otra jornada exultante en Granadero Baigorria. Todos estaban convencidos de que el Centro de Alto Rendimiento estaba en su máximo esplendor.

 

Quizá por ello Fabio García haya declarado en una entrevista con este diario (publicada el 20 de marzo de 2017): "Anhelamos que el 70 por ciento de los jugadores del equipo sean chicos surgidos del club", en respuesta a la pregunta del periodista Sergio Faletto sobre si en 2019 podían aspirar a tener un equipo con mayoría de jugadores de inferiores. De la misma forma se sinceró: "Muchos de los jugadores de inferiores ya estaban en el club, mentiría si dijera que todos son producto de esta comisión directiva. Algunos vienen del proceso de Pascuttini, otros del de Teglia. Lo que sí hemos hecho es potenciar los talentos preexistentes".

 

Los resultados distaron mucho del ideal: en 2019, se insiste, el único futbolista de las inferiores afianzado en primera es Ledesma. No obstante, esa entrevista fue para aclarar la situación sobre el protagonismo que habían adquirido algunos representantes de jugadores (el caso más significativo fue el de Guillermo Fechenbach).

 

Los cambios fueron una constante. En 2017 Leo Fernández (en ese proceso aparecieron varios chicos en primera) tomó el primer equipo y con eso se realizó una reestructuración. La dirigencia, encabezada por Broglia y el por entonces vice Luciano Cefaratti, presentó a los nuevos integrantes de esa flamante estructura: el Kily González como coordinador de campo (un cargo nuevo), Chamot, que volvió, a cargo de la reserva, y el Puma Rodríguez como DT de la 4ª. Esta divisional justamente siempre marcó diferencias entre distintos actores.

 

Mientras algunos técnicos consideran que en esa categoría el trabajo es difícil porque los chicos están a punto de dar el salto a la reserva o a la primera (creen que además de cuestiones futbolísticas es necesario trabajar sobre "la cabeza" de los futbolistas), algunos de los responsables de las inferiores sostenían que es la divisional "menos importante", ya que ahí estaban los que no habían podido dar el salto y que difícilmente pudieran darlo, que era algo sí como una papelera de reciclaje. Paradójicamente, hace algunos meses el club hizo una fuerte apuesta, juntando los planteles de 4ª y reserva (así trabajan aún hoy) para que la transición a la máxima categoría sea lo más efectiva posible.

 

 

 

Seis categorías, cinco técnicos

 

Hubo también un hecho significativo, por la magnitud de un club como Central, que llamó la atención. Durante el primer semestre de 2018, Central tuvo cinco entrenadores para las seis divisiones de AFA. Un DT (Ricardo De Alberto) estaba a cargo de dos de ellas (7ª y 9ª), por un acuerdo con el club para que dejara su puesto de entrenador en una de las ligas del interior. Los responsables de inferiores y dirigentes vieron esa situación como normal. Nunca tuvieron problemas en admitirlo, pero sobre todo en justificar la decisión. Siempre les pareció normal.

 

En eso de los cambios y retoques de nombres y puestos, Chamot fue de la reserva a la primera, por lo que el Kily tuvo que dejar el puesto de coordinador de campo para tomar la reserva. Esa vacante cayó en mano de Ferrari, hasta que al Loncho también le llegó la chance de la primera.

 

La identificación con el proyecto de algunos otros intérpretes no pareció tal. Boggio debía comenzar en enero de este año la coordinación en la Rosarina (Galloni iba a pasar a las infantiles, que hacen de local en Campana), pero en esos mismos días se fue a Temperley (como coordinador de inferiores), hasta que Chamot lo llamó para que fuera a acompañarlo a Libertad de Paraguay. Adrián Dezotti (estaba a cargo de la 5ª de AFA) también pegó el portazo para irse a Libertad y en su lugar Maggiolo, con varios nombres identificados con el club por ejemplo en Rosarina, decidió incorporar a Nilo Carretero, a quien conoce de Sarmiento de Junín, club desde donde llegó justamente Grossi. A muchos les pareció cuanto menos llamativo que Carretero haya sido una de las primeras personas que fue a Arroyo Seco (junto a Fabio García y Maggiolo), a darles la bienvenida a los colaboradores de Cocca.

 

 

 

Otros que se bajaron del proyecto

 

A los pocos días también partió a Paraguay Pablo José Mangione Salgado, coordinador de todos los profes de AFA y Rosarina. No se despidió de nadie. Su vía de comunicación fue por mail. "Hola a todos, lamentablemente no pude verlos el día miércoles para reunirme con ustedes y comunicarles personalmente, lo realizo por este medio, a partir del día lunes no voy a continuar en el cargo de coordinador del área", escribió, informando además que "quien va a quedar a cargo del área será el profesor Adrián Gerónimo".

 

También había quedado sin dueño la 7ª que dirigía Rivarola, quien fue ayudante del Loncho a la primera. Una fuente indicó que algunas prácticas la dirigió un "administrativo" (alguien que sólo llena las planillas). Desde Central lo desmintieron. A la hora de buscar un reemplazante el ojo fue puesto en Lucas Cisneros (con pasado en las inferiores de Talleres y familiar del presidente Di Pollina).

 

En el medio de todo eso aparecieron    datos de chicos que fueron a probarse a Central y terminaron en otros clubes. En su edición del pasado 23 de marzo, Ovación narró la historia de un joven ecuatoriano al que le dijeron que en Central no podía jugar pero al que le recomendaron que fuera a probarse a Adiur, club con el que los Canallas tienen firmado un convenio, y de allí se le abrió la puerta en Villarreal de España.

 

Apareció como un hecho aislado, pero para muchos en Central es un tema a investigar. En paralelo, Tomás Espinoza Estay (el chico de 17 años que era una de las joyitas de las inferiores y que en su momento el diario inglés The Guardian apuntó como uno de los 60 mejores futbolistas nacidos en 2001) no regresó de sus vacaciones y en Central informaron sobre la imposibilidad de hacerle contrato por el cupo de extranjeros, por lo que se dificultaba la formación de chicos de otros países. Llamativamente, en esos mismos días Hugo Hernández, jefe de captación, estuvo varias semanas buscando talentos en Bolivia.

 

Además, difícilmente alguien lo confirme pero en Arroyito están detrás de algunos informes sobre los fichajes que hicieron otros clubes (especialmente River, donde hoy está Grossi) de chicos provenientes de Rosario y alrededores, pero también de las zonas en la que Central hace captación.

 

En la última campaña electoral Di Pollina habló del "gran trabajo" de Maggiolo y que seguirían "apostando a una conducción metódica", resaltando que la gestión del coordinador hay que medirla desde la categoría 2000 para abajo, que son "los jugadores que captó esta gestión". Un rápido razonamiento indicaría que con ese criterio en los primeros cuatro años de trabajo era imposible lograr que el proyecto entregue algunos frutos. Como dato se puede mencionar que en los últimos cuatro años se trajeron como refuerzos 13 zagueros centrales (Jonathan Ferrari, Cetto, Burgos, Pinola, Torsiglieri, Gissi, Menosse, Leguizamón, Tobio, Ortiz, Cabezas, Caruzzo y Barbieri).

 

Con casi cinco años de funcionamiento del Centro de Alto Rendimiento no se pudo preparar a los jóvenes que ya estaban en el club. De allí la enorme brecha entre ellos y los Lo Celso, los Montoya, los Cervi, los Nery Domínguez. Casi cinco años en los que el proyecto cuanto menos distanció las buenas intenciones de la realidad. Hoy la dirigencia tiene problemas más urgentes que estos, pero uno de los pasos a cumplir en el corto plazo es la reestructuración de las divisiones inferiores debido al convencimiento de que lo hecho hasta aquí estuvo lejos de lo imaginado.

 

 

 

 

 

Fuente: Diario La Capital

Fotos: Arriba Central



Rosario Central 1 1
Miercoles 24 de Abril del 2019 - 19.15 TV - Gigante de Arroyito - Arbitro: Esteban Ostojich
Aldosivi 1 Rosario Central 2
Sábado 20 de Abril del 2019 - 13.15 TV - Mar del Plata - Arbitro: Fernando Espinoza
Rosario Central 0 Aldosivi 2
Lunes 15 de Abril del 2019 - 21.10 TV - Gigante de Arroyito - Arbitro: Fernando Rapallini
Gremio (Brasil) 3 Rosario Central 1
Miercoles 10 de Abril del 2019 - 21 Hs TV - Porto Alegre -
Rosario Central 1 Independiente 2
Domingo 07 de Abril del 2019 - 13 Hs TV - Gigante de Arroyito - Arbitro: Fernando Echenique
Libertad 2 Rosario Central 0
Jueves 04 de Abril del 2019 - 21 Hs TV - Paraguay - Arbitro: Carlos Orbe
Rosario Central 0 San Lorenzo 1
Domingo 17 de Marzo del 2019 - 15.30 TV - Gigante de Arroyito - Arbitro: Pablo Echavarría
U.Católica 2 Rosario Central 1
Miercoles 13 de Marzo del 2019 - 21.30 TV - Santiego - Arbitro: Victor Carrillo